Celebrando que se avecinan cambios

GIN

¡¡Hola!! ¿Qué tal el verano, las vacaciones, habéis descansado mucho? ¡Genial! Yo aún no he tenido vacaciones… llevo 8 meses sin vacaciones y necesito poner mi cabeza en off, aunque sólo sea durante una semana. Hoy os quiero contar lo que he estado haciendo y reflexionando desde que no escribo y que afecta al blog.

Lo primero, menos mal que terminé ya el curso de alemán, ha sido agotador compaginarlo con el trabajo, pero ha merecido mucho la pena. He aprendido un montón y me lo he pasado muy bien en clase, ha sido como volver al cole. Ahora soy capaz de entender las conversaciones muchísimo mejor y puedo hablar sin problemas sin tener que echar mano del inglés, “mein deutchenglish ist vorbei!”. Aún cometo fallos en la gramática, pero he logrado que mi jefe me entienda sin problemas, yeah!! Así que después de este esfuerzo viene la recompensa. Por fin vuelvo a casa, no he estado desde Navidad ( sin contar el viaje express que hice hace 3 semanas para la boda de Eli, me pasé más tiempo viajando que quieta y sin dormir, el lunes en la oficina creía que me desmayaba… pero sobreviví, eso sí, no lo vuelvo a hacer).

Esta semana será para descansar, no pienso hacer nada de nada. Necesito reponer fuerzas para lo que se avecina…

Os cuento; hace 2 meses José y yo nos presentamos a un concurso de arquitectura de vivienda colectiva. Lo hicimos por nuestra cuenta, por las noches y fines de semana. A veces nos apetece hacer arquitectura que podamos llamar nuestra, y aunque eso conlleva una gran carga de trabajo, al final merece la pena. Bueno, pues esta vez, además de la satisfacción de haber hecho un buen proyecto, hemos tenido la suerte de que el jurado del concurso también ha decidido apostar por él. Después de una primera fase y una presentación pública (en la que por los nervios y me zampé la mitad del texto que tenía preparado...), hemos sido seleccionados junto a otros 5 equipos de jóvenes arquitectos para desarrollar nuestra propuesta y quién sabe, tal vez llegar a construirla. Esto implica que hasta Noviembre vamos a estar a tope de trabajo, ¡pero estamos felices!  

Va a ser un poco más estresante de lo que debería, porque entremedias nos vamos de viaje a Japón. Es un poco lío pero ha cuadrado así y seguro que lo sacamos adelante.

Sí, a Japón. Por fin he decidido dejarme de bobadas y olvidarme de mi miedo a volar, bueno eso y que pienso drogarme. Es un viaje que he querido hacer desde que empecé la carrera, pero al que nunca me he atrevido. Me teníais que ver en los aviones, voy más tiesa que un palo, los pobres pasajeros que se sientan a mi lado cuando hay turbulencias lo pasan peor por mí, que por las turbulencias. Una vez hasta lloré, pensaba que no lo contaba… un espectáculo vamos… Pero pese al mal trago de 12 horas que me espera, estoy contando los días que faltan para irnos.

Creo que con esto ya nos he puesto al día. Pero he dejado otra pequeña celebración para el final… ¡TBMK cumple dos añazos! Jolines, cómo pasa el tiempo, me acuerdo del día que decidí que quería abrir el blog perfectisimamente. Desde entonces he aprendido muchísimo de muchas cosas distintas, cocina, fotografía, diseño web, SEO, RRSS… y he conocido a gente genial que hace cosas chulísimas. Pero de todo lo que he aprendido creo que me quedo con cómo me tomo el blog ahora en comparación con al principio, he aprendido a darle a cada cosa la importancia que realmente tiene.

Desde esta perspectiva, quiero cerrar una etapa y agradeceros que hayáis compartido conmigo este camino, ¡¡sin vosotros el blog no tiene sentido!! Pero ahora es tiempo de centrarme de nuevo en mi carrera, de volcar toda mi energía otra vez en la arquitectura, esa con la que cuando me dejan me lo paso pipa, aunque a veces me lleve también por el camino de la amargura (siempre me han dicho que soy una persona de picos y valles). Esto implica que, a menos que alguien invente algo para que el día tenga más horas, no voy a poder seguir con el ritmo del blog.

No quiero que esto sea una despedida, espero poder seguir compartiendo con vosotros las recetas que se crucen por mi camino, pero no al mismo ritmo. Dicho esto, ¡brindemos porque  lo mejor está por venir!

Marta